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ERWIN BLUMENFELD : ETERNA FEMINIDAD

ERWIN BLUMENFELD

“SER FOTÓGRAFO EN CUERPO Y ALMA”, escribe Erwin Blumenfeld en mayúsculas en sus memorias Jadis et Daguerre ¹, donde explica que quería, como Man Ray, hacer de la fotografía un “arte por amor al arte”. Desde sus comienzos como fotógrafo profesional en París, entre 1936 y 1939, su tema favorito pasó a ser la mujer, pero el cuerpo femenino fue para él solamente el soporte de exploraciones formales.  En busca de esta “eterna feminidad”, sus modelos se despersonalizan, se entierran bajo velos como “momias vivientes” (series de desnudos envueltos en seda mojada), se reducen a sombras o se “desrealizan” mediante el uso de la solarización que da la ilusión de que la modelo flota en un espacio irreal.  Encuadres ajustados, sobreexposiciones, dobles exposiciones, juegos de espejos y mise en abyme, sombras y luces teatrales, desmultiplicación de siluetas mediante superposiciones múltiples, enmascaramientos y otros montajes virtuosos…, sus experimentos le llevaron a producir composiciones cercanas a la abstracción. 

ERWIN BLUMENFELD

Erwin Blumenfeld “busca, balanceándose en los límites de lo posible, liberar lo irreal de la realidad, realizar visiones, penetrar a través de transparencias desconocidas”, escribía Michel Florisoone en L’Amour de l’art en 1938. Y es que tras escapar de los campos y conseguir exiliarse en Nueva York en 1941, este incansable experimentador apostó por la fotografía en color -un terreno aún virgen- para las grandes revistas de moda, Vogue y Harper’s Bazaar en particular, pero también para una serie de anuncios emblemáticos, así como para sus revolucionarias portadas realizadas entre 1945 y 1950. Una de las más icónicas de estas portadas fue su  famoso Œil de biche y su mirada ” tomboy “,  con una “glotona” boca escarlata rematada por un lunar color ébano, impreso en una página completamente blanca, que nos dice mucho de su inventiva plástica y que ocupó la primera página del Vogue estadounidense en 1950.

ERWIN BLUMENFELD

“Simplificación de líneas y economía de formas, supresión de detalles para concentrar el plano en lo esencial (como una boca escarlata y un “ojo de cierva”) […] desmultiplicación de la imagen con el objetivo de acentuar el movimiento, el modernismo de una prenda o el dinamismo del cuerpo…”. ²: He aquí todo el ingenio de Blumenfeld que, combinando siempre la audacia con la elegancia, se anticipó a muchas tendencias durante varias décadas y supo, con mano maestra, desafiar, para desviar los códigos de la moda en esta “feria de las vanidades” (sic), en la que se aplicó para “introducir el arte de forma clandestina”.

1. Publicado por Robert Laffont en 1975. Editado por Textuel en 2013

2. Emmanuelle de l’Écotais, introducción a Erwin Blumenfeld, Photo Poche, Actes Sud, 2022

Stéphanie Dulout

Exposición Las tribulaciones de Erwin Blumenfeld, 1930-1950
Hasta el 5 de marzo
En el Museo de Arte e Historia Judíos (Mahj)

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