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El joven grupo hotelero LINDENBERG, con sede en Frankfurt, incursiona en Bali con una nueva dirección adaptada a los amantes de las olas, lejos del bullicio turístico.

Pekutatan. Bali. 

Tras recorrer la costa salpicada de palmeras y olas rompientes, el visitante asciende por una tranquila carretera bordeada de templos y frangipanis. Esta conduce a una llamativa pared de letreros de neón que oculta una pequeña y discreta puerta. Más allá se extiende una exuberante selva. Un rápido paseo por un estrecho sendero revela LOST LINDENBERG, un nuevo destino que aspira a ser la antítesis del "turismo de masas descarado" de Bali. 

¿El objetivo? Surfear las olas al amanecer con la inmaculada arena de lava negra como telón de fondo, disfrutar de la calma y la tranquilidad en las zonas comunes, practicar yoga bajo la pérgola, pero también disfrutar de fogatas en la playa, saborear cocos en la piscina turquesa o relajarse con un masaje aromático en el spa. 

Finalmente, cuando llegue la noche, se ofrecerán suntuosas cenas veganas. 

El primer establecimiento del Grupo Lindenberg en Indonesia, este hotel compuesto por ocho habitaciones tipo cabaña enclavadas en las copas de los árboles, aspira a infundir la magia que dio a la isla su encanto original.

Lisa Agostini

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