
Su mundo entrelaza magistralmente la cultura pop y el surrealismo en una paleta de colores vibrantes que revelan todo tipo de detalles, invitando al espectador a observar con atención. Más de cerca aún.


La artista, fotógrafa y directora artística Yuni Yoshida lleva más de quince años creando obras visuales en una amplia gama de campos, incluyendo marcas de cosmética y moda, revistas, publicidad, portadas de CD y diseño de libros. Desde pequeña, a esta virtuosa tokiota de 43 años le ha encantado crear, entretener y sorprender a la gente, pero aún más, sorprenderse a sí misma. Graduada de la Universidad de Arte y Diseño Joshibi, inició su carrera como freelance en 2007. Desde entonces, Yuni Yoshida ha dado rienda suelta a su imaginación, presentando sus creaciones oníricas y encantadoramente extrañas en exposiciones ("Imaginatomy", "Dinalog"). Sus imágenes nos sumergen en entornos surrealistas, explorando conceptos de espacio, distorsión y yuxtaposición que nos hacen mirarlas dos veces. La fotografía y el diseño culinarios ocupan un lugar destacado en su práctica artística. A menudo juega con alimentos, plantas y flores, realzándolas y cambiando las perspectivas con su toque inventivo.


Un ambiente pop y picante
Sus producciones escénicas rebosan creatividad y trampantojos, sin recurrir sistemáticamente al retoque ni a la edición digital. A menudo crea su obra manualmente porque le gusta interactuar con materiales reales. Por ejemplo, en su serie PixeladoLas frutas y verduras se cortan en cubos pequeños, dando la ilusión de que están pixeladas. Con PelarJuega con la transparencia de piezas finamente cortadas, como un diagrama de Venn. Sus creaciones de Hello Kitty también tienen su propia personalidad, como imaginar la figura mítica de esta gatita con su pajarita roja como una bolsa de plástico o una flor. Su colaboración con la actriz y diseñadora de moda Naomi Watanabe es igual de dinámica, imaginándola en todo tipo de historias: como un dumpling al vapor, con tubos de lápiz labial como piernas, como un cuerpo de pintura chorreando, cargando una bolsa de brioche. Es un mundo lleno de ilusión y encanto al que nos invita Yuni Yoshida, cuyo trabajo comercial logra asemejarse al arte.


Tokio, Japón
Nathalie Dassa




